Pablo Alarcon Herrera Gestor de Proyectos y Desarrollo Técnico · Netline
Hay preguntas que deberían hacerse antes de firmar cualquier contrato de conectividad. En la práctica, casi nunca se hacen. Estas son las que yo siempre hago.
Casi siempre que llego a un cliente nuevo, el problema ya pasó. Llevan semanas con fallas, ya hablaron varias veces con el proveedor, y nadie entiende qué ocurrió. Cuando reviso el contrato, la causa estaba ahí desde el primer día.
Acá van las preguntas que deberían haberse hecho antes de firmar.
¿Qué tecnología es la más adecuada para tu operación?
El punto de partida no es dónde está la empresa, sino qué necesita resolver. Una operación que no puede permitirse cortes tiene requerimientos distintos a una que tolera ventanas de mantención. Una empresa que mueve datos pesados en tiempo real no es lo mismo que una que usa internet para correo y navegación.
La ubicación puede condicionar las opciones disponibles, claro. Pero si empiezas por ahí, estás eligiendo dentro de lo que existe, no dentro de lo que necesitas. Fibra óptica, inalámbrico dedicado, satelital: cada tecnología tiene sus condiciones y sus limitaciones reales. La pregunta correcta es cuál resuelve tu operación, no cuál usa el vecino.
¿Qué pasa cuando falla?
Toda red falla en algún momento. La pregunta no es si va a fallar, es qué pasa cuando falla.
¿Cuánto tarda el proveedor en detectarlo? ¿Cuánto en resolverlo? ¿Hay redundancia? ¿El failover es automático o manual?
Un SLA bien redactado no es lo mismo que un tiempo de respuesta real. Hay que preguntar por casos concretos, no por porcentajes de uptime en el papel.
¿El ancho de banda es simétrico?
Este detalle se pasa por alto con más frecuencia de la que parece. Para empresas que trabajan con videoconferencia, nube, cámaras IP o transferencia de archivos pesados, la diferencia entre subida y bajada es crítica.
Si no te preguntaron esto antes de cotizarte, es una señal.
¿Cuántos usuarios reales va a soportar?
Un contrato dice «100 Mbps». Pero 100 Mbps compartidos entre 80 personas no es lo mismo que 100 Mbps dedicados. La velocidad contratada tiene que estar dimensionada para el uso real, no para el promedio del mercado.
¿El proveedor conoce tu industria?
Una empresa minera, una clínica y una empresa de retail tienen necesidades de conectividad completamente distintas. Un proveedor que entiende eso hace preguntas distintas desde la primera reunión.
Uno que no, te ofrece el mismo producto que le ofrece a todos.
Estas preguntas no garantizan nada. Pero si el proveedor no tiene respuestas claras para todas ellas, hay algo que revisar antes de firmar.


